miércoles, enero 01, 2014

Año Nuevo. ¿Año Nuevo?


Ahora que iniciamos año nuevo regresan muchas de las habituales costumbres de nuestro comportamiento humano. Por un lado los buenos propósitos. Entre los más comunes hacer ejercicio, ponerse a dieta, o buscar el amor o la fortuna que el año pasado nos fue negada. Por otro lado para los más inseguros y agobiados por la incertidumbre está el prestar atención al desfile de presuntos adivinadores y nigromantes que presumen develar lo que nos depara en este año 2014.
En este último rubro la fauna es de lo más variada y exótica. Desde los astrólogos haciendo su agosto en enero con sus apariciones en los medios de comunicación y la publicación de sus anuarios astrológicos. Por otro los reporteros nacionales a la expectativa de las declaraciones del brujo mayor. Y por último a los particulares consultando a su vidente local o el de turno en la línea telefónica psíquica, que a diferencia del cliente, si tiene asegurada su prosperidad a razón de cuarenta pesos el minuto.

La verdad es que todas estas “mancias“ que buscan sondear lo que nos depara en el futuro en este inicio de año están de más por una simple y sencilla razón: el inicio de año es un punto de inicio que arbitrariamente el hombre ha fijado con poco apoyo de la naturaleza.

La longitud del año esta fijada por el movimiento de traslación de nuestro planeta alrededor del sol. Dicha longitud ha sido medida astronómicamente y la conocemos: 365 días 6 horas 9 minutos y 9.76 segundos. Pero el inicio del año es un punto a debatir. En tiempos remotos, las antiguas civilizaciones establecían el inicio del año de una manera más definida y natural que nuestra actual civilización. Para ellas el inicio de año arrancaba con el equinoccio de la primavera en marzo. Era marzo el inicio del año. Posteriormente la civilización romana fue la que introdujo un “adelantamiento” del inicio del año, con lo cual a partir del año 153 a.C. el calendario empezó con el 1 de enero, y principalmente por una necesidad logística para las campañas militares de Roma. Posteriormente en el año 46 a.C. con la reforma del calendario, Julio Cesar decide conservar el inicio del año en el 1 de enero el cual conservamos hasta la actualidad.

¿Entonces en que quedan nuestros propósitos y expectativas de un año que inicia? Pues simplemente el tiempo sigue su curso y nosotros con él. No echemos a la basura nuestros buenos propósitos. Todos los días de nuestra existencia es un buen momento para hacer cambios positivos y darnos una nueva oportunidad para lograr una mejor calidad de vida para nosotros y la sociedad que nos rodea.

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