sábado, diciembre 27, 2008

La Tierra se desacelara.

2007_09_14-orion-lq_vanGorp1200 La rotación de nuestro planeta fue más rápida en el pasado. Según algunos artículos de documentación llegamos a tener una rotación los suficientemente rápida como para contar con días de tan solo 22 o 23 horas. Sin embargo, en la actualidad la rotación terrestre continua disminuyendo, en parte producto del movimiento de las masas "no sólidas" del interior de nuestro globo terráqueo y también por el frenado natural que todos los cuerpos presentan paulatinamente por el vinculo gravitacional del Sol. Y para mayor prueba podemos hacer referencia a algunas de las lunas de los planetas gaseosos, cuya rotación sobre su eje se frenado a tal grado que ya es idéntica a la traslación sobre su planeta de origen. Por ello mismo es que siempre presentan el mismo hemisferio al planeta.

Esta reducción de la rotación terrestre ya está teniendo consecuencias. Y esta empezando a afectar furtivamente a nuestra vida diaria. En la actualidad el año astronómico ya no está concordando con la duración del año medido por nuestros relojes atómicos. Lo cual está dando lugar a que continuamente a inicios de año se esté agregando un segundo para compensar esa desincronizacion. El problema es que sistemas que son muy precisos como los Sistemas de Posicionamiento Global (GPS), el software de aviación o de las naves espaciales, entre otros tiene que ser continuamente ajustado. Es más, este 31 de diciembre tendrá 61 segundos en ese ultimo minuto para ajustar el efecto de frenado de la rotación terrestre.

¿Que se puede hacer para evitar tanto ajuste?

Las propuestas son muy polémicas porque todo mundo se ve afectado con una solución u otra. Por un lado los que proponen sigamos ajustando nuestro año para que este concuerde con el año astronómico, y a contra parte están los que postulan que nos olvidemos de los ajustes de "un segundo por año" y que dejemos que nuestro años sea referenciado por los relojes atómicos. Para ello se propone adicionalmente que aumentemos una hora aproximadamente cada 600 años, lo que también implicaría que los usos horarios se empiecen a recorrer poco a poco al grado tal que en unos siglos el meridiano de Greenwich ya no sea nuestro meridiano de referencia para la hora universal. El problema es que al dejar a un lado el año astronómico serán los astrónomos quienes deberán modificar todos sus programas astronómicos para que concuerden con la nueva definición y compensen el desajuste en las simulaciones astronómicas y en el software utilizado para el control y orientación de los telescopios.

La solución no parece fácil si queremos seguir conservando nuestra costumbre de seguir guiándonos por los ciclos de la naturaleza.

Noticia en elmundo.es

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