lunes, abril 04, 2005

La NASA vuelve a los vuelos tripulados.

Tras la tragedia del «Columbia» hace tres años, la agencia norteamericana se la juega al lanzar el próximo mes la nave «Discovery», de cuyo éxito depende la finalización de la estación espacial

Tres años después de que se desintegrara el «Columbia» con sus siete astronautas, la agencia espacial norteamericana regresa a los vuelos tripulados bajo estrictas medidas de seguridad. Toda una prueba de fuego.

L. M. Ariza-
Madrid-
La NASA vuelve a su esencia: volar al espacio. Lo hará en una fecha aún no determinada del próximo mayo. La misión STS-114 del «Discovery» tendrá a Eileen Collins como comandante. Al vuelo 114 le pesa la sombra del «Columbia». Será el primero desde aquel fatídico 1 de febrero de 2002, a las 3:00 de la tarde, hora española, cuando la nave se desintegró en el regreso.

La NASA sólo tiene tres naves y no puede permitirse otra tragedia. De ocurrir una fatalidad, la estación espacial quedaría herida de muerte, y con ella, la agencia espacial.

Tres años de trabajo de cientos de miles de técnicos e ingenieros han desembocado en las modificaciones que lleva el «Discovery» para hacerlo más seguro. La NASA ha dispuesto de medidas impresionantes para vigilar en tiempo real cada centímetro de la nave durante la misión.

Cámaras en el tanque. El tanque principal de combustible ha sido rediseñado. El Columbia» sufrió daños en su ala izquierda a consecuencia de un pedazo de espuma que cayó de la cubierta aislante del tanque por las vibraciones de los motores al despegar. El tanque contiene hidrógeno y oxígeno a temperaturas extremadamente bajas. Por ello, se han colocado calentadores eléctricos para impedir la formación de hielo. Una cámara externa digital fotografiará con precisión el momento en el que el tanque se desprenda de la nave en el ascenso. Y nueve cámaras en tierra tomarán centenares de imágenes mientras la nave ascienda. «Esta va a ser la misión más fotografiada de toda la historia», ha comentado la comandante Eileen Collins en una entrevista.

La vigilancia no acaba en tierra. Una vez que el «Discovery» se coloque en órbita, los astronautas podrán escanear la nave desde dentro. Será gracias a un brazo robótico especial, el «Canadarm», que incluye un sistema de sensores y rayos láser.

El brazo se extenderá 30 metros desde la bodega de cargo de la nave y la podrá escanear para describir posibles defectos en su superficie, en especial en el borde de las alas, donde la fricción es mayor en la reentrada. Cada una de esas losetas térmicas tiene 66 acelerómetros y 22 sensores térmicos, que permitirán localizar cualquier impacto que sufran. La NASA afirma que se trata de un «sistema nervioso electrónico» totalmente nuevo.

¿Y si el «Discovery» sufre daños importantes en el despegue, después de todo? «El trasbordador se engarzaría a la estación espacial y permanecería allí hasta que una misión de rescate llegase para traer a la tripulaciòn de vuelta a casa», explica a este diario John Pike, director de security.org y uno de los más prestigiosos analistas espaciales.

La estación espacial se utilizaría como garaje de emergencia. Eso permitiría engancharse al complejo espacial y realizar una inspección explica a este diario el analista espacial Charles Vick, de security.org.

«También existe la posibilidad de que se lance un cohete Soyuz para rescatar a la tripulación. Y si envían otro Shuttle, no va a estar desde luego en la rampa de lanzamiento, pero sí estaría preparado». Se precisan 28 vuelos del Shuttle para finalizar la estación espacial, dice. «Y hasta el año 2010 se van a enviar cinco trasbordadores». Por tanto, la NASA se juega la vida este mayo.
http://www.larazon.es/noticias/noti_soc46328.htm

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