martes, diciembre 14, 2004

¿Pueden haber planetas alienígenas en nuestro Sistema Solar?

Se han dado a conocer simulaciones informatizadas de un encuentro cercano con una estrella errante hace cerca de 4 mil millones de años que pudo haber dado a nuestra Sistema Solar sus bordes tan marcados y poner pequeños planetas alienígenas en órbitas alejadas alrededor de nuestro sol.
El estudio, que utilizó un superordenador en el laboratorio del JPL de la NASA en Pasadena, California fue publicado por el físico Ben Bromley de la universidad de Utah y el astrónomo Scott Kenyon del observatorio astrofísico smithsonian en Cambridge.
Bromley y Kenyon simularon qué habría sucedido si nuestro sol y otra estrella en nuestra galaxia hubieran pasado a una distancia de entre 22 mil millones a 30 mil millones de kilómetros la una de la otra cientos de años después de que nuestro sistema solar se formara. En aquella época, nuestro Sistema Solar era un disco planetario que arremolinaba el gas, polvo y rocas con el que se iban formando pequeños planetas.
Imaginemos el encuentro de dos Sistemas Solares jóvenes como si fueran dos hojas de sierra circulares que al acercarse van girando más rápidamente. Cuando hacen contacto sus bordes externos colisionan partículas debido a esta puesta en contacto, las partículas que colisionan en estos dos sistemas se pulverizan quedando del tamaño de guijarros que son arrojados en todas direcciones.
Bromley afirma que se produciría una gran agitación en el disco planetario.
El resultado de este acercamiento podría producir las siguientes consecuencias:
Los planetas jóvenes formados en órbitas circulares en nuestro Sistema Solar serían catapultados a órbitas altamente alargadas. Eso podría explicar la existencia de Sedna.
Se creó un borde muy marcado del Sistema Solar al recortar la parte más externa del Cinturón de Kuiper que termina abruptamente a una distancia de de 7.5 mil millones de kilómetros del sol.
Pudo permitir que nuestro Sistema Solar capturara un planeta o un objeto más pequeño de la otra estrella.
Los astrónomos han estado buscando durante años planetas extrasolares en otros sistemas solares. Pocos habían tenido en cuenta la posibilidad que el planeta extrasolar más cercano pueda encontrarse en nuestro propio Sistema Solar.
Las simulaciones de un encuentro cercano de dos estrellas han demostrado que un planeta podría ser capturado por el Sistema Solar. Bromley y Kenyon predijeron posiciones en nuestro Sistema Solar donde estarían los objetos capturados, basándose en el ángulo y la forma de sus órbitas. Encontrar estos objetos capturados en los lugares predichos sería la prueba de este acercamiento estelar. Los investigadores esperan que ahora otros investigadores busquen en los lugares del cielo donde ellos han predicho la existencia de estos objetos.
Entre 30 y 50 unidades astronómicas del sol se sabe de la existencia de varios objetos del Cinturón de Kuiper de aproximadamente 1000 Km. de diámetro. Sedna, descubierto en 2003, es similar a estos pero su órbita se sitúa en una órbita que varía entre 70 a 1.000 unidades astronómicas del sol. Tiene una órbita altamente inclinada, haciendo que no gire en el mismo plano que el resto de planetas.
Bromley dice que los objetos del Cinturón de Kuiper están influenciados por la gravedad de Neptuno, pero Neptuno se encuentra demasiado lejos para haber lanzado a Sedna en su trayectoria tan extraña.
¿Qué causó la órbita alargada de Sedna? Contestar a esta pregunta era un objetivo de este estudio. Sus simulaciones demuestran que hay una posibilidad de entre un 5 a 10 por ciento de que Sedna se haya formado dentro de nuestra Sistema Solar probablemente más cercano a Neptuno o a Plutón, y que fue lanzado catapultado a su órbita actual cuando nuestra Sistema Solar entró en contacto con otro.
Bromley dice que es posible que Sedna sea un planeta alienígena, formado en otro Sistema Solar. Las simulaciones sugieren que hay una posibilidad del 1 por ciento que Sedna sea un planeta capturado durante este encuentro estelar.
Puede haber millares de objetos como Sedna cerca del borde de nuestro Sistema Solar, e incluso planetas capturados provenientes del otro Sistema Solar.
El Cinturón de Kuiper termina precipitadamente a 50 unidades astronómicas del sol y no hay ninguna evidencia de que dicho borde sea natural.
Si el borde de nuestro Sistema Solar no hubiera sido perturbado se hubiera producido un decrecimiento gradual en el mismo. Las simulaciones demostraron que un encuentro cercano con otro Sistema Solar podría explicar porqué los objetos del Cinturón de Kuiper desaparecen precipitadamente a 50 unidades astronómicas.
¿El Sistema Solar puede sufrir otro encuentro con una estrella vecina? No según Bromley, porque el sol está lo suficientemente alejado del racimo de estrellas donde se encuentra como para no preocuparse.

Noticia Original: University of Utah
Traduccion: salvador aguirre (AstroMexico)

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